ENTREVISTA
UN CAFÉ CON
PABLO ANTONINI
Pablo Antonini // Scrum Master
Pablo pasó de desarrollador junior a Scrum Master, un camino claro en retrospectiva, pero en sus comienzos no lo fueron tanto.
Estudió Historia del Arte, y al acabar estuvo trabajando en la hostelería. Sin embargo, tuvo un punto de inflexión en el que junto a su madre decidieron hacer un viaje de 6 meses por el sudeste asiáticos, de mochileros, pasando por el Norte de India, Tailandia, Camboya, Vietnam y todo el sur de India. Era el viaje de la vida de su madre. (Creo que el de muchos, me incluyo ahí).
En ese viaje, Pablo pudo reorganizar sus prioridades, tuvo mucho tiempo para pensar, y finalmente decidió que quería dedicarse a la programación. Cuando llegó del viaje, su vida cambió. Se independizó, y comenzó desde 0 formándose en un bootcamp. Encontró su primera oportunidad en Cleverpy, y de ahí, todo es historia. Han pasado ya casi 4 años.
Hoy en día, además tiene un rol mucho más desafiante: ser padre, algo que le ha llevado a descubrirse en muchos aspectos. Además nos ha contado su pasión por el skate y pasar tiempo con su familia. Ya está mirando patinetes para su hijo. (Me imagino a un mini Pablo patinando, ¡qué ternura!)
Sus inicios en Cleverpy
Empezó en Cleverpy sin ninguna experiencia. Tal y como nos pasa a muchos jóvenes, se encontraba en un punto en el que le hubiera valido cualquier cosa, con tal de decir: “lo conseguí”.
Curiosamente su interés por la empresa surgió gracias a su hermano, quien investigó sobre Cleverpy y lo alentó a profundizar por ella. Fue así como Pablo encontró en internet una entrevista de Pedro, el CEO de la empresa, en la que hablaba sobre un concurso de Siemens en Alemania. La visión de la empresa y del proyecto lo cautivó, especialmente porque eran iniciativas que tenían un impacto tangible en la sociedad.
Esto le llevó a tener confianza y ganas de formar parte de Cleverpy. Hoy en día trabaja contento y feliz de formar parte de un proyecto que combina tecnología e impacto social al optimizar un recurso tan valioso como es el agua.
Este enfoque lo ha mantenido motivado y con la misma ilusión que cuando empezó. Y nosotros encantados de tenerlo en el equipo.
"Me motiva trabajar en algo que aporta valor a la sociedad"
Entrevista
1. Conocemos tus inicios en Cleverpy, lo que te mueve y tus valores en el trabajo. Después de casi 4 años, sigues apostando por Cleverpy ¿por qué?
En mis inicios éramos tan poquitos que era fácil ver hacia donde se dirigía la empresa y ver el compromiso de cualquiera de los 3 fundadores. Por otra parte, también se veía el interés de nuestro principal cliente en las soluciones que estábamos ofreciendo.
Mi compañero Joan y yo supimos ver la visión de la empresa (sobre todo él), y nos dimos cuenta de que estábamos en el lugar correcto, en el momento correcto y que estábamos haciendo lo que teníamos que hacer. Era cuestión de tiempo y de seguir haciéndolo bien.
Se habla mucho de la sociedad líquida, de los job hoppers (personas que van saltando cada año de empresa en empresa para subir su cuota salarial), y de la falta de compromiso de mi generación, en líneas generales.
Personalmente creo que, ni es una realidad absoluta, ni a la larga es algo positivo. Al principio lo puedes disimular, pero cuando llevas 10 años y 10 empresas cuesta pensar que te vayas a comprometer.
Y creo que en Cleverpy siempre se ha valorado eso, el estar implicado, tener una buena ética laboral y ser proactivo. Yo particularmente, he generado un vínculo emocional en el que me siento cómodo en este entorno, y eso lo valoro frente a otras muchas cosas.
2. Has crecido en la empresa. Ahora eres Scrum Master. ¿Cómo ha sido ese salto de pasar de un rol técnico a un rol de liderazgo?
Ha sido bastante natural la verdad. Me esforcé y me centré mucho en desarrollar la parte técnica. Tuve el espacio y el tiempo de aprender. Sabían que estaban contratando a un junior sin experiencia que recién salía de un bootcamp y aún así me dieron el espacio de aprender haciendo (learning by doing). Te confieso que mi curva de aprendizaje fue lenta. En esos 2 primeros años que estuve de desarrollador fue al final cuando empecé a sentirme cómodo como desarrollador, empezaba a vencer el síndrome del impostor, llegaba a tiempo a las entregas… Cuando empezaba a acomodarme y a estar contento con mi trabajo, fue cuando se me planteó este nuevo reto.
Por una parte me alegra que confíen en mí, que se me reconozcan las dotes de liderazgo y otro tipo de soft skills que no trabajé necesariamente en los últimos años pero que son intrínsecas a mi persona.
Por otro lado, me generó cierta melancolía que la programación perdiera peso en mi día a día, en pos a la gestión de equipo. Al final, me planteé a mí mismo la pregunta sobre qué merecía la pena: ¿Trabajar en algo en lo que me he esforzado muchísimo? ¿o compaginarlo con algo en lo que destaco naturalmente?
Sin duda fue una buena decisión: como Scrum Master organizo al equipo.Soy el facilitador, el lubricante me gusta decir [sonríe] de todos los procesos, pero a su vez tengo mis momentos de poder abstraerme y centrarme en escribir código.
Con cierta perspectiva, también entendí que hay gente con más capacidades que yo, por mucho que me esforzase.
Hoy entiendo que lo importante es trabajar junto a ellos, no intentar abarcarlo todo yo sólo. Me quito la carga de ser el mejor en mi nicho y tengo una visión más elevada como equipo.
Podemos decir que ha sido bastante natural, ten en cuenta que empecé en este equipo, y ascendí en él. Tuve la formación, la capacitación previa y contaba con el apoyo de mis jefes y equipo, con lo que fue bastante fácil.
Y como fue ese crecimiento en tu propio equipo, dejando de ser uno más para convertirte en el líder.
Hay una realidad. Ahora tengo menos tiempo que antes. No siempre puedo contestar como me gustaría, o tener un registro de todas las cosas que van pasando. Por ese lado siento que no soy tan reactivo. Pero mi equipo se autogestiona porque llevamos mucho tiempo trabajando juntos y tenemos muy claro nuestros roles. Si juntas a 10 personas por un tiempo los roles empiezan a florecer. Siempre acaba saliendo el líder naturalmente. Siento que no soy el único, pero si que iba hacia esa tendencia, tomaba la iniciativa, exponía a clientes y era el que más experiencia tenía en front-end. El proceso de gestión del equipo fue bastante orgánico. La project manager era la que gestionaba las ceremonias de scrum, pasé a hacerlas yo y no hubo ningún cambio que entorpeciera al equipo.
3. Para personas que no han oído hablar de esta posición, o que no la conocían anteriormente, cuéntanos. ¿Cómo es tu día a día como Scrum Master?
Por la mañana temprano me gusta ver cómo se presenta el día. Si veo que hay mucha urgencia empiezo mi jornada laboral más temprano y sino estiro el momento de parque mañanero con mi hijo.
Suelo entrar más tarde que muchos. Nunca había tenido un horario flexible y me gusta tener ese poder de decisión. [Se ríe]
Generalmente empiezo atendiendo correcciones de código, problemas que han ido surgiendo o cosas descolgadas del día anterior. Solemos tener una daily muy tempranito en la que todo el equipo nos ponemos al día de las situaciones, y cada dos semanas revisamos el trabajo hecho y planteamos nuevos objetivos (se les suele llamar sprints). Mi rol es dirigir todas estas reuniones, y mantener al equipo motivado y con un objetivo claro, bien desglosado en tareas con un principio y un fin definido. Evitarles cualquier tipo de abstracción en el proceso de definición, desarrollo y entrega.
La realidad es que paso más de la mitad de la jornada en reuniones, definiendo objetivos, solucionando errores o ayudando a la implantación de nuestra solución a nuevos clientes. Después, cuando pasa la hora de comer, atiendo a mis compañeros desarrolladores y directamente me pongo a desarrollar yo también. Lo resumo en mañana de humanos, tarde de máquinas. [Se ríe]
4. Cómo líder de equipo. ¿Cómo transmites a tu equipo un problema que ha surgido, una situación complicada?
Si es una urgencia, (un fuego, como solemos llamarlo), siento que son de los momentos en los que más destaco, y creo que por eso soy válido en mi puesto. Supongo que viene de tener interiorizado el ritmo frenético de la hostelería. Cuando la presión es máxima, o te derrumbas o lo trivializas. Me gusta más lo segundo. Calmarse, tener perspectiva, y poder cumplir con la entrega. Soy muy buen catalizador de ese tipo de energía. No solo yo, funcionamos bien como equipo bajo presión.
A veces toca también interceder entre el cliente y el desarrollador. En ocasiones, el cliente no tiene tan definido la solución que necesita, y exige tomar una dirección que no siempre es la mejor, ni para el producto ni para el equipo. Ahí tienes que saber ceder para ambos lados, intentando llegar al equilibrio: el cliente obtiene lo que quiere y el desarrollador no se frustra intentando hacer algo imposible
5. Ya dejamos el tema de Scrum Master, ahora hablamos un poco sobre ti. ¿Película o serie que te ha marcado, que tiene un mensaje importante para ti y que enseñarías a tu hijo?
Mmm qué buena pregunta… ienso que el formato película ha muerto pero… claro, hay muchas que me gustaría revisitar con mi hijo Leo, pero hay que respetar sus tiempos… me sentiría muy mal padre poniéndole Kill Bill ahora mismo [se ríe].
Me gustan las películas que se basan en los diálogos, que suceden todas en un mismo plano y que el peso de la película lo lleve el guión y las relaciones entre los personajes (Coherence, 12 Angry Men…). Hay una que me gusta mucho, que creo que le costaría años entenderla. Se llama The Man from Earth. Es una película póstuma, bastante cutre, incluso mal actuada. Pero el guión es brillante.
Trata de un catedrático reúne a sus compañeros de trabajo para despedirse antes de mudarse de ciudad. Sus compañeros son un antropólogo, un biólogo, una historiadora y una teóloga. A lo largo de la película, el protagonista consigue convencer a sus compañeros de que él lleva vivo desde el Paleolítico. Vivió en diferentes sociedades y épocas históricas, y conoció a grandes personajes de la historia. El plot-twist es que él mismo es Jesucristo, aunque no está conforme con el culto que se derivó de sus enseñanzas. Muy chula. Te desmonta todos los argumentos y te convence de ello.
Me gusta esa visión de decir “nada es lo que parece”. Siempre puede haber una segunda lectura de las cosas, siempre hay que investigar y tener un espíritu científico.
¿Lo aplicas en tu vida?
Sí, siempre. Me considero un probador nato. [Se ríe] No hay una situación en la que se pueda probar algo y no lo haga. Quiero reunir la mayor cantidad de experiencias posibles en mi vida antes de morirme, saber qué me gusta y qué no.
6. ¿Cuál sería la definición de diversión para Pablo?
Uy qué pregunta… Me aburro rápido. Tiene que ser algo dinámico. No me imagino un día completo con una sola cosa. Pienso que para que haya diversión debe haber diversidad. Me gusta algo con adrenalina, para terminar con algo más relajado. Tener momentos con la gente a la que quiero, y momentos para mí, en solitario.
Últimamente encuentro disfrute en meditar. Creo que, como sociedad, estamos tan sobreestimulados que cualquier cosa que signifique estar 10 minutos sin distraernos con algo, lo llamamos meditar [se ríe].
Lo dicho, he descubierto que me gusta… pensar [se ríe]. Ha sido el maestro cósmico de mi hijo que me ha enseñado a parar y pensar, y me fascina. Cuando estoy durmiéndolo, a oscuras y en silencio, mi mente divaga y me sorprendo a mí mismo disfrutando desarrollando ideas que parecen venir de la nada. Y a veces, la verdad, me acabo durmiendo [se ríe].
7. ¿Qué consejo le darías a una persona que quiere ascender por ego?
Para empezar, les diría que la prisa es mala compañera. Lo segundo es hacer un ejercicio de retrospección y valorar realmente cuáles son nuestras motivaciones para querer ocupar un puesto de responsabilidad. Cuando asumes un cargo motivado solo por un aumento de salario, no suele ser un buen punto de partida.
Creo que la pregunta no es qué me puede ofrecer el puesto a mí, si no qué puedo aportar yo a los demás si tuviera un puesto de responsabilidad. En general, lo que me ha funcionado es buscar la excelencia en mi trabajo y que sean mis acciones las que hablen por mí. Sé humilde, buen compañero, y tu esfuerzo será recompensado. Es lo que le diría a cualquier compañero de Clever.
A la larga se valorará tu esfuerzo e implicación, y si no es así, quizá no es el lugar en el que tengas que estar. Al final, un ascenso es más una consecuencia de un trabajo bien hecho, que un objetivo que te puedas proponer. Un líder nunca se pondría como meta ser líder. Se propondrá ser su mejor versión para él y su entorno y, naturalmente, acabará liderando.
Gracias Pablo, nos ha gustado conocerte más en profundidad. Por ahí ya me habían dicho que eres un amor de persona.
¡Gracias a ti!
Pablo es un ejemplo de muchos jóvenes de hoy en día. Salimos de la universidad sin muchas esperanzas por encontrar nada, creyéndonos que nos comeremos el mundo pero el tiempo pasa y llega la frustración. Pablo ha sabido escucharse y reinventarse. Nos ha demostrado que el cambio de rumbo no solo es posible, sino que puede ser enriquecedor cuando se hace con determinación.
Además nos ha dejado una lección clara: los grandes logros no llegan deprisa ni por ego, sino como resultado del esfuerzo, compromiso y la capacidad de trabajar en equipo. La autenticidad y la energía de Pablo es una inspiración para quienes buscan no solo avanzar en su carrera, sino hacerlo siendo fieles a sus valores.
